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Selección y conservación de cepas

Elección de cepa

Es importante escoger la especie en función de tus objetivos: producción de alimentos (Seta, shiitake, enokitake, entre otros), hongos funcionales (Ganoderma, cola de pavo, Cordyceps, entre otros), o investigación.

¿Dónde consigo las cepas?

Para asegurar el mejor desempeño y evitar la senescencia, es imprescindible que obtengas tus cepas de laboratorios especializados que garanticen:

 Vigor de Crecimiento: Cepas con alto desempeño en colonización.

 Pureza Genética: Libre de contaminantes y mutaciones.

 Trazabilidad: Que cuenten con registro detallado de su origen y mantenimiento.

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Recomendaciones para mantenimiento de cepas:​

Para asegurar el vigor genético y prolongar la vida útil de tu micelio, sigue estas tres reglas esenciales:

 Almacenamiento en Frío: Conserva tu banco madre en refrigeración (4–8 °C), lo cual es vital para ralentizar el metabolismo del hongo.

 Renovación Periódica: Realiza subcultivos cada 6 a 12 meses en placas de agar o tubos inclinados para evitar la pérdida de vigor.

 Monitoreo Constante: Presta atención a las características de crecimiento del micelio en todas las etapas de producción para detectar cualquier decaimiento a tiempo.

¿Cómo evitar la senescencia?

La senescencia es el envejecimiento natural del micelio, pero puedes retrasar su aparición con estos métodos profesionales:

 Técnicas de Preservación: Uso de criopreservación o conservación hiperfría en viales con glicerol.

 Mejoramiento Genético: Realización de cruzas selectivas para mantener el vigor de la cepa.

Debido a que estos procesos requieren equipo especializado y conocimiento técnico avanzado, lo más seguro para tu producción es renovar tus cepas en laboratorios profesionales cada 6 meses a 3 años (según la especie y tu nivel de experiencia).

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